SpaceX, la empresa de Elon Musk, realizó este jueves un vuelo de prueba del cohete más grande del mundo, Starship, en Texas. El objetivo era enviar astronautas a la Luna y Marte. Sin embargo, minutos después del lanzamiento, el cohete explotó. Esta no es la primera vez que SpaceX ha sufrido un accidente en el programa Starship. En el pasado, ha tenido problemas con el prototipo de prueba SN10, que se estrelló en marzo durante una prueba de aterrizaje.
El cohete Starship tiene una altura de 120 metros, lo que lo hace más alto que el megacohete de la NASA, el SLS, y el cohete del programa lunar Apolo, el Saturno V. La NASA ha elegido la nave Starship para transportar astronautas a la Luna por primera vez desde que finalizó el programa Apolo en 1972. La misión, conocida como Artemis III, está prevista para fines de 2025. Sin embargo, el vuelo de prueba de Starship ha sido cancelado varias veces debido a problemas técnicos.
El fundador de SpaceX, Elon Musk, ha tratado de minimizar las expectativas para este vuelo de prueba inaugural repleto de riesgos, aunque ha manifestado que el equipo está trabajando día y noche en muchos temas. A pesar de la explosión, el vuelo de prueba de Starship ha sido una oportunidad para evaluar el rendimiento en configuración completa del cohete más grande del mundo.
