Ciudad de México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su profunda indignación ante el asesinato de ocho jóvenes en Salamanca, Guanajuato, entre los cuales se encontraban integrantes de la pastoral juvenil de la Parroquia de San José de Mendoza. A través de un comunicado, los obispos lamentaron la tragedia y elevaron oraciones por el descanso de las víctimas y el consuelo de sus familias.
Los obispos denunciaron la creciente violencia que afecta a México y señalaron que la delincuencia organizada actúa con impunidad, desprecio por la vida y generando inseguridad en las comunidades. Destacaron que esta situación hiere a toda la sociedad y urgieron a la ciudadanía a unirse en la búsqueda de la paz.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9), recordaron en su mensaje, enfatizando que la paz no es solo la ausencia de violencia, sino la construcción activa de justicia, fraternidad y el bien común.
En su pronunciamiento, los obispos hicieron un llamado a los ciudadanos, así como a las autoridades en todos los niveles de gobierno, jueces, legisladores, empresarios, comunicadores y organizaciones de la sociedad civil a asumir su responsabilidad en la lucha contra la delincuencia y la falta de justicia.
«Basta ya de intereses personales o partidistas, formemos un frente común, vivamos la solidaridad que tantas veces nos ha caracterizado ante las tragedias que enfrentamos«, expresaron, exhortando a un compromiso colectivo para restaurar la seguridad y el estado de derecho en el país.
Los obispos concluyeron su mensaje con una reflexión sobre la esperanza cristiana y la promesa de Cristo: «La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14,27). Subrayaron que el amor es más fuerte que la violencia y que solo unidos en la fe y el compromiso se podrá recuperar la paz en México.
El comunicado fue firmado por el presidente de la CEM, Mons. Ramón Castro Castro, así como por los obispos de León, Irapuato, Querétaro, Celaya y el Obispo Auxiliar de México, quienes pidieron la intercesión de la Virgen de Guadalupe para que el país sea testigo de verdad, justicia y paz.
