Monterrey, N.L.– La Agencia de Administración Penitenciaria del Estado, en coordinación con la Pastoral Penitenciaria, llevó a cabo la ceremonia de bendición de la primera piedra del templo parroquial San Pedro y San Pablo, que se construirá al interior del Centro de Reinserción Social No. 1 Norte, a un costado de la capilla ya existente.
El acto fue presidido por Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, quien encabezó el rito de bendición y la colocación simbólica de la primera piedra. En el evento participaron Jesús Héctor Grijalva Tapia, asesor de Políticas Penitenciarias del Estado; César Daniel Ramírez Acevedo, comisario general de la Agencia de Administración Penitenciaria; Gloria Barrera Zertuche, donadora de la obra; Juan Tadeo Quiroga Carrio, arquitecto responsable del proyecto, así como autoridades penitenciarias, bienhechores e invitados.
Durante la presentación del proyecto arquitectónico, Jesús Héctor Grijalva Tapia subrayó la importancia de la coordinación entre autoridades y asociaciones para alcanzar los objetivos institucionales. “Estos cuatro años que se han cambiado y hemos logrado transformar a lo que tenemos hoy, ha sido en base a cambiar la forma de operar con un orden”, señaló, al destacar que la Iglesia contribuye de manera significativa al fortalecimiento espiritual dentro de los centros penitenciarios.
Por su parte, el comisario general César Daniel Ramírez Acevedo agradeció a quienes han hecho posible el inicio de la construcción del templo. “Es importantísimo que se fortalezca la fe de nuestros hermanos privados de la libertad”, expresó, al reconocer también el acompañamiento permanente de la Iglesia en los centros de reclusión.
En su intervención, Gloria Barrera Zertuche, donadora de los recursos para la obra, manifestó su gratitud y admiración por el trabajo que se realiza en el sistema penitenciario. “No soy yo la que les va a hacer esta capilla, es Dios nuestro Señor; yo solamente soy un instrumento en sus manos”, dijo emocionada, al tiempo que aseguró mantener en oración constante a las personas privadas de la libertad.
La construcción del templo parroquial San Pedro y San Pablo representará un espacio de acompañamiento espiritual, reflexión y fortalecimiento de valores, contribuyendo al proceso de reinserción social y al respeto de los derechos humanos de más de 11 mil personas privadas de la libertad en los centros penitenciarios del estado.
