Destacan gestión académica de la Facultad de Derecho de la UANL ante alta competencia educativa

San Nicolás de los Garza, N.L. – La carrera de Derecho se mantiene como una de las más demandadas en Nuevo León, en un contexto marcado por el crecimiento constante de la oferta educativa privada, lo que ha generado una competencia intensa por matrícula, posicionamiento y prestigio académico.

Este escenario ha obligado a las instituciones públicas a replantear sus modelos de operación para no solo mantenerse vigentes, sino consolidarse. En ese contexto, la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) enfrenta el reto desde una posición singular: ser un referente histórico en la formación jurídica y, al mismo tiempo, competir en un mercado educativo saturado.

Aunque la alta demanda representa una ventaja, no garantiza permanencia automática. La consolidación institucional exige gestión eficiente, actualización constante y una presencia académica sólida. Desde la coordinación asumida en junio de 2025 por el doctor David Emmanuel Castillo Martínez, la facultad ha impulsado una estrategia enfocada en la modernización y la vinculación, buscando responder a la presión externa sin perder su identidad académica.

Egresado de la propia facultad y con trayectoria como catedrático y funcionario administrativo, Castillo Martínez conoce de primera mano las dinámicas internas y los desafíos estructurales de la institución, lo que le ha permitido tomar decisiones orientadas a fortalecer la oferta académica y la proyección institucional.

La presencia de la Facultad de Derecho y Criminología en sedes como San Nicolás, Juárez, Santiago, Sabinas Hidalgo, Linares, García, Cadereyta y la unidad Loma Larga amplía su alcance territorial y refuerza su función social, al acercar la educación jurídica a diversos municipios del estado.

En un entorno donde múltiples instituciones públicas enfrentan rezagos y pérdida de competitividad, la facultad ha logrado no solo mantenerse, sino crecer y posicionarse, resultado de una gestión que entiende la competencia como un incentivo para mejorar.

El caso de la FACDyC evidencia que, incluso fuera del ámbito político tradicional, la dirección estratégica y la capacidad de adaptación son determinantes. En la educación superior, la demanda se sostiene con liderazgo, visión y decisiones orientadas al largo plazo.

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