Nacional.- El Glaucus atlanticus, conocido popularmente como “dragón azul”, ha llamado la atención por su apariencia llamativa y su presencia ocasional en costas de distintas partes del mundo, donde suele sorprender a turistas y especialistas.
Este pequeño molusco marino, que mide entre 3 y 4 centímetros, destaca por su intenso color azul eléctrico y su forma similar a una figura mitológica. Sin embargo, pese a su apariencia inofensiva, posee un mecanismo de defensa altamente tóxico.
El dragón azul habita en aguas templadas y tropicales de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, donde flota gracias a una burbuja de aire que almacena en su organismo. Esta adaptación le permite desplazarse boca abajo y utilizar un camuflaje natural que lo protege de depredadores.
Su alimentación incluye organismos peligrosos como la Physalia physalis, de la cual obtiene toxinas que almacena en su cuerpo, volviéndose incluso más venenoso que su presa.
Especialistas advierten que, debido a cambios en mareas o condiciones climáticas, estos ejemplares pueden aparecer en playas, por lo que recomiendan no tocarlos bajo ninguna circunstancia, ya que su contacto puede provocar dolorosas reacciones.
Ante un avistamiento, se sugiere mantener distancia y avisar a personal de seguridad o salvavidas para evitar riesgos a otros visitantes.
El “dragón azul” es considerado un ejemplo de la complejidad del ecosistema marino: una especie visualmente fascinante que combina belleza y un sofisticado sistema de defensa.
